Interesante ver cómo gobiernos, empresarios, medios tradicionales, y demás individuos atrapados en el tiempo, se hacen bolas con esto de la revolución en, y desde, internet. Cualquier ejemplo es bueno, simplemente lean encabezados de ayer, de hoy, o de mañana, y verán el relajo que se traen con él. Es como si quisieran ahorcarlo o ahogarlo, destazarlo, hacerlo picadillo, y desaparecerlo de una vez por todas, pero no pueden; por más que lo intentan no se puede. Detrás de ese abstracto tan complejo, hay miles y miles de millones de personitas - llamados cibernautas- dándole sustento, propiciando su crecimiento, y sobre todo, fortaleciéndolo.
Indudablemente, internet se ha vuelto la máxima expresión de una sociedad -virtual- que es en sí misma, la autorrealización del ser humano, como ente cosmopolita, que se entiende como tal, y responde sólo a ideas universales, que devienen en un mismo espíritu, englobando, así, múltiples facetas, que lejos de oponerse unas a otras, se complementan, conformando ese universo tan completo que es internet.
El primero, surge posterior al lanzamiento de un video -amateur- donde se hace una
parodia de la canción “Rudo y Cursi”, adaptándole una letra donde se critica al Gobernador de Veracruz, Fidel Herrera, acusándolo de ladrón. Fue a través de una petición por parte de la Secretaría del Gobierno de Veracruz al IFE, que se determinó aprobar el retiro de dicho video, enviando una solicitud a Youtube México, para llevar a cabo dicha tarea.
El segundo, Jean Anleu, usuario guatemalteco de twitter; fue “capturado por la policía -del pensamiento; ¡ah, no!, me equivoqué de dimensión-” bajo la causal de “provocar pánico financiero” al haber publicado el 12 de mayo del presente año, en su cuenta de twitter el siguiente mensaje: “Primera acción real 'sacar el pisto de Banrural' quebrar al banco de los corruptos. #escandalogt”. Así, fue que inmediatamente se le catalogó como criminal peligroso, allanando su residencia para su detención, decomisando su equipo, como si se tratara de material explosivo, o algo por el estilo.
Ambos casos se han efectuado en contra de la libertad de expresión, y han caído en el
Efecto Streisand, donde, en el intento por evitar la propagación de un algo, por medio de la censura, el efecto parece revertirse, propiciando todo lo contrario: su difusión, e incluso su popularidad, esparciéndolo a cada rincón al alcance de internet.
La red, tanto páginas web, y blogs, como redes sociales, son desestimados por aquellos que no entienden su funcionamiento, y existencia -¿naysayers?-. Minimizan el hecho, creyendo que se trata de algo pasajero -¿una moda?-, y lo relegan a la suerte, y al criterio de “expertos” en materia de regulación de cuestiones civiles -es decir, de seres humanos-, imaginando que así se le mantendrá al margen y controlado -cosa en la que siempre fallan-. Lo cierto es que la realidad afirma lo contrario, y les demuestra que se trata de un ente abstracto, con una vida interna, propia de su tipo, donde el equilibrio para sí mismo, se encuentra en esos universales que los cibernautas -en gran proporción- comparten entre sí. Tenemos así, que internet es, y por lo tanto no se le puede tratar desde una visión de deber ser, porque simplemente no puede aplicarse, tiene su propio mecanismo que lo hace funcionar a la perfección.
La experiencia nos va, e irá, guiando poco a poco. Por lo tanto, la crisis generacional se deja ver momento a momento, entre quienes se niegan a formar parte del cambio, y entre quienes ya lo han hecho. Seguramente nos espera un laaargo camino. Tomen sus precauciones.
Pd.- Para muestra de lo que menciono, revisen los comentarios que se generan, tanto en notas con respecto al conflicto del IFE, como en videos, foros y encuestas que tratan el tema; la mayoría se opone a la decisión. Y así quieren que los ciudadanos tengan fe en el organismo, ¡JA!
Pd2.- ¡Ya no inflemos más el ego de Fidel Herrera, por favor! Suficiente con lo alzado que se siente, como para darle más cuerda. Ahora que es trending topic en varios medios -bien que mal-, se ha de sentir soñado, je.