20 años sin Mighty K.C.

by Juan Manuel Ramírez Velasco on 06 abril 2014

Mucho se ha escrito sobre Kurt Cobain esta semana. Mucho se escribirá el resto del mes...

Para ser honesto, pertenezco a esa generación de jóvenes twenty-something que, cuando Nirvana emergió de la escena underground, se encontraba en plena niñez -yo tenía 6 años cuando Kurt murió-, por lo que tuve un acercamiento distinto a su música, influencia e impacto.

Yo tenía 12 años cuando escuché por primera vez Where did you sleep last night?, y la verdad, no me impresionó. No fue, sino hasta que, ya instalado en los 13 años, un amigo que -tenía hermanos de mayor edad que nosotros- me prestó el enigmático, obscuro, y estridente, In Utero. Todo cambió a partir de ese momento.

Dave Gohl y el compás de entrada -uno, dos, tres y ¡cuatro-mind-blown! Serve The Servants, seguido por Scentless Aprentice, luego Heart-Shaped Box, Pennyroyal Tea, Frances Farmer Will Have Her Revenge on Seattle, Radio Unit Friendly Shifter, Dumb, Tourette's, y la emblemática apologética All Apologies. Gallons of Rubbing Alcohol, el easter egg, oculto entre un silencio de 40 minutos -aprox.-

Y así todo comnenzó. Ya era rehén, cuando otro amigo me prestó la recopilación del sonido en vivo de Nirvana, Fom The Muddy Banks of The Whiskah. Fue ahí que escuché, por primera vez, Smells Like Teen Spirit, Lithium, y School.

A partir de ahí, todo fue un interminable proceso de descubrimiento. Todo. Mi pubertad/adolescencia, sonorizada por Kurt, Krist y Dave.

Aprendí a tocar la guitarra eléctrica con ellos. Aprendí a tocar el bajo eléctrico con ellos. Aprendí a tocar batería con ellos.Fueron, han sido y serán, mis mentores a través del tiempo.

Sin embargo, ese positivo impacto, siempre estuvo acompañado de una sombra, de un halo de tristeza, de nostalgia por lo años no vividos, y de melancolía, provocado por el vacío de quién no está.

Kurt Cobain siempre ha sido ese misterio. El personaje sobre quien ya pesaba esa enorme etiqueta de caos, de sombría existencia. No pude conocerlo de otra forma. Siempre plagado de ese estigma, de esa extraña sensación de tormento ajeno.

Tratar de descifrar al personaje ha sido un infructuoso viaje, por lo que es mejor enfocarlo a la música, donde todo es extraordinario, y tremendamente fascinante e inspirador.

 La fuerza de la música, la simplicidad de las melodías, la honestidad y franqueza de las letras. Nirvana es de Kurt Cobain, la expresión más simple y sincera del personaje. Y ahí es donde ha estado, y estará mi definicón preferida del personaje. Ha sido durante los últimos 13 años de mi vida.

Así que, 20 años sin Kurt Cobain. Sin el genio. Sin la voz de una, o dos, o tres generaciones. Sin más música, que la que ha repicado una y otra vez, en el corazón y alma de este fan apasionado.